Rudolph Steiner. El Misterio de los Rosacruces
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Fraternitas Rosicruciana Antiqua
(Tradición Huiracocha)

 

Temas rosacruces:


De la Magia del Verbo

Por Jorge Adoum (Mago Jefa), F.R.A.
(Selección de Serval, F.R.A.)

Todo verbo-sonido, influye primeramente en el cuerpo de quien lo emitió, para después llegar a su objetivo externo.

Hablar es crear: este es el objeto de la oración. Pero, ¿qué es la oración? Y, ¿para quién es la oración? Y ¿para qué es la oración?

Orar significa hablar, oración es discurso, ruego y súplica. En gramática es un conjunto de palabras que expresan un conjunto cabal. Entonces, oración es invocación o una llamada a alguien en su auxilio, por medio de la palabra o Verbo, y la palabra es el conjunto de varios sonidos.

¿Pero a quién debemos invocar? ¿A Dios? ¿Necesitaría Dios un conjunto de palabras fabricadas por la mente humana para conceder lo que el hombre pide? Nosotros respetamos todas las creencias y religiones, pero no podemos aceptar lo absurdo. Dios sabe nuestras necesidades como sabe las de los lirios del campo y la de las aves del cielo. A Dios no es menester decir: Cure a Juan o a José del mal; porque es padre de cinco hijos, es un pobre muchacho, etc., o de su enfermedad (y aquí citan el nombre científico de la enfermedad); o rogarle para que salve el alma de aquel señor que murió ayer, etc.

Entonces, ¿qué es la oración y para qué sirve?

La oración es la vocalización de una o más palabras que salen, por necesidad, del corazón, para producir por medio de la ondulación de tono un efecto en nuestro organismo, o en los demás seres. Las letras son nombres de entidades divinas que efectúan estas vibraciones u ondulaciones que necesitamos, por medio de la aspiración y la respiración.

Hasta el suspiro es una oración. Hasta el silbido es una oración que eleva la mente a cierto grado en el que la percepción espiritual es más intensa.

El Cielo habla y el Hombre habla; pero el Verbo del hombre-Dios crea por su energía vibratoria.

Cada letra pronunciada vibra dentro y fuera de nosotros. Cada uno de nosotros es un Logos que puede manifestar su fuerza creando su propio ambiente. El Logos es un sonido potencial latente, insonoro; pero puede manifestarse con sonido audible.

Cada letra es una fuerza; de la combinación de esas letras genera la acción que arrastra a un fin distinto.

Pronunciar el nombre de un ser es atraer a dicho ser por medio de la evocación.

Cada palabra debe ser lanzada por un pensamiento, porque el Logos es el pensamiento y la palabra unidos.

Debemos dar cuentas a nuestro Intimo por cada palabra inútil, porque el sonido de la palabra recorre primero todo nuestro organismo para estampar en él sus vibraciones malas o buenas, antes de salir al espacio e invadir la creación.

PRACTICA

(I) Respirar profundamente y luego pronunciar I I I I I; la sangre fluye a la cabeza para luego sentir vibraciones en todo el cuerpo.
(E) Con la vocalización de la E E E E E la sangre fluye al cuello, garganta y laringe.
(O) Con la O O O O O la sangre fluye al corazón.
(U) Con la U U U U U al vientre, estómago, e intestinos.
(A) Con la A A A A A a los pulmones.


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