Reunión número 47 |
Coordenadas |
Lunes 28 de julio de 2003Presentamos diversos temas, variados y con distintas modalidades. El estudiante tomará aquellos que les agraden o que les sirvan para reflexionar.
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Temas breves
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Correspondencia |
Tus preguntas o comentarios a gemamundo@iniciados.org INDICAR CIUDAD Y PAIS, por favor.
Hola amigos.
Quisiera saber si alguien de mi ciudad se ha puesto en contacto con vosotros para iniciar un grupo de trabajo
G.E.M.A.
Os he enviado mi email y mis datos para recibir las revistas RosaCruz y O.M.
Fraternales saludos
Fernando, Barcelona, España.
Resp. No tenemos todavía un grupo allí. Tal vez podríamos organizarlo contigo.
Estimados,
Desde el punto de vista metafísico, ¿hay alguna posibilidad de hechizar a una persona para llevarlo hasta la
ruina económica utilizando técnicas de santería, es decir con sangre de animales, etc.?
Si la respuesta es afirmativa, ¿qué se pudiera hacer para contrarrestar a ese tipo de
trabajos.
Gracias.
José.
Resp. Los ataques síquicos son reales. Sin embargo, el resultado depende del receptor. Es decir, si hay muchas emociones o pensamientos perturbadores, si hay temores, entonces nuestros vehículos densos están débiles para resistir. Es fundamental mantener una actitud mental positiva, cultivar los buenos sentimientos, tener ideales nobles y practicar el servicio desinteresado. Esto es la mejor protección.
Meditación |
Además de las corrientes de imágenes que impresionan nuestros sentidos y provienen del mundo externo, nos hallamos sumergidos en un mar de imágenes internas creadas y evocadas por nuestra actividad imaginativa. Muy pocos viven en el mundo mental del pensamiento, de las ideas y de los conceptos; aún aquellos que saben pensar viven la mayor parte de su tiempo en un mundo de imágenes y emociones internas, las que a su vez evocan continuamente emociones de deseos, produciendo a menudo un círculo vicioso; por ejemplo, cuando predominan la preocupación o el temor, evocan imágenes análogas que a su vez acrecientan el temor en tal forma que puede convertirse en una verdadera fobia o, por lo menos, llega a ser una persistente ansiedad con los consiguientes efectos nocivos.
Las imágenes nos impelen a la acción correspondiente de dos maneras: evocan el deseo y producen también un efecto más directo.
La psicología ha demostrado que toda imagen tiene una tendencia motriz, es decir, tiende a producir la acción correspondiente. Quizá perezca que ello no siempre es así, porque cada imagen está contrarrestada por otra imagen que ocupa su lugar; pero cuando las demás imágenes son descartadas, por ejemplo, en la hipnosis, o si hay una concentración deliberada sobre una sola imagen, entonces su fuerza motriz es evidente.
En el pasado los filósofos descubrieron el poder en las imágenes: ahora las agencias de publicidad y los propagandistas de todo tipo lo emplean en gran escala. Esto significa que además de las dos corrientes de imágenes -las que vienen del exterior a través de los sentidos y las que brotan del inconsciente- tenemos otra corriente poderosa impuesta a nosotros por persuasores simulados y “ocultos”, tales como los políticos, los industriales y todos aquellos que tratan de ejercer su influencia e imponernos sus ideas.
La televisión es responsable de otra corriente de imágenes a la cual un gran número de personas, incluyendo los niños, se abre pasivamente. Todo esto demuestra cuán importante es para nosotros comprender esta situación y tomar las medidas oportunas para contrarrestarla, de manera que no seamos instrumentos pasivos de todas estas corrientes de imágenes.
La primera tarea consiste en controlar las imágenes que hacen impacto sobre nosotros, aprendiendo a contrarrestar, dirigir o evocar esas imágenes a voluntad. Conviene comenzar con las más insidiosas, esas proceden de nuestro interior, producto de nuestra actividad imaginativa. Existen varias técnicas para desarrollar este tipo de control; la más directa y efectiva es la visualización deliberada, y consiste en evocar y mantener fijas en el campo de la consciencia las imágenes elegidas y deseadas, excluyendo todas las demás.
Esto puede parecer sencillo, pero cuando lo probamos hallamos cuán difícil es y comprendemos el gran poder que ejercer las imágenes sobre nosotros y cómo estamos sojuzgados por ellas. Cuando estamos tranquilos y relajados y hemos alcanzado un punto que aminora la afluencia de imágenes, proporcionándonos una paz relativa, resulta difícil, al evocar una imagen elegida, mantenerla firme ante el ojo interno. Ella no nos obedecerá; tiende a desaparecer, distorsionarse o proliferar en una imágenes asociadas.Fuente:GMNE.
Textos introductorios a la metafísica |
"La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos."
EL KYBALION.
Este principio encierra la verdad de que la generación se manifiesta en todo, estando siempre en acción los principios masculino y femenino. Esto es verdad, no solamente en el plano físico, sino también en el mental y en el espiritual. En el mundo físico este principio se manifiesta como "sexo", y en los planos superiores toma formas más elevadas, pero el principio subsiste siempre el mismo.
Ninguna creación física, mental o espiritual, es posible sin este principio. La comprensión del mismo ilumina muchos de los problemas que tanto han confundido la mente de los hombres. Este principio creador obra siempre en el sentido de "generar", "regenerar" y "crear". Cada ser contiene en sí mismo los dos elementos de este principio.
Si deseáis conocer la filosofía de la creación, generación y regeneración mental y espiritual, debéis estudiar este principio hermético, pues él contiene la solución de muchos de los misterios de la vida. Os advertimos que este principio nada tiene que ver con las perniciosas y degradantes teorías, enseñanzas y prácticas, que se anuncian con llamativos títulos, las que no son más que una prostitución del gran principio natural de generación. Tales teorías y prácticas no son más que la resurrección de las antiguas doctrinas fálicas, que solo pueden producir la ruina de la mente, del alma y del cuerpo, y la Filosofía Hermética siempre ha alcanzado su verbo de protesta contra esas licencias y perversiones de los principios naturales. Si lo que deseáis son tales enseñanzas, debéis irlas a buscar a otra parte: el hermetismo nada contiene sobre ellas.
Para el puro todas las cosas son puras; para el ruin todas son ruines.
Temas de instrucción |
En primer término, es necesario entender que nos referimos a un servidor espiritual, porque todo ser humano sirve y desde ese punto de vista es un servidor. Sin embargo, llegar a tener plena consciencia del servicio que está haciendo y a quién se está sirviendo es lo que hace la diferencia, además de comprender el servicio como expresión del alma.
Entenderemos por servidores a aquellos seres humanos que vienen con una misión de servicio, que traen un mensaje, una dispensa. Es decir, vienen a enseñar una nueva forma de vivir a la humanidad. Los servidores sienten un gran impulso de entregar lo mejor de sí a los demás para lo cual buscan constantemente la perfección para ir cumpliendo su misión en la tierra. Un servidor no busca recompensa alguna, sino que goza por el solo hecho de servir desinteresadamente con altruismo.
La complejidad que ha alcanzado la actual sociedad, la diversidad a la cual ha llegado, hace necesario que los servidores también lo sean. Es así que existen de todas las variadas gamas de profesiones, ideologías, creencias, etc. Los Servidores Mundiales consideran que las organizaciones o naciones a que pertenecen son sólo formas transitorias para servir ya sea en un grupo social, en una institución, o en cualquier otra circunstancia. Para poder llegar a tan variada gama de seres humanos es necesario que haya servidores en el campo, en la ciudad, entre las dueñas de casa, entre los intelectuales, entre los místicos, entre los religiosos. etc. Así el servicio de entregar un mensaje o una nueva forma de vida se hace comprensible por todos sin dificultades.
Se hace difícil la comunicación en la actualidad porque ésta es muy superficial y en general se ha especializado. Un científico es poco probable que se entienda con un místico o con una dueña de casa debido a que usan un lenguaje diferente y esta es una fuerte barrera. Sin embargo, el servidor tiene un lenguaje universal que llega a todos. Es un lenguaje de alma a alma, buscando lo esencial de cada ser humano, sus necesidades fundamentales. Para entenderlo no se necesita de palabras difíciles ni sencillas, sólo se debe sentir en lo más profundo de nuestro ser; es una experiencia íntima que se puede compartir con quien también ha descubierto este lenguaje. En este momento caen las barreras de la incomunicación, ya no importa que una persona tenga los títulos mas pomposos o que sea un analfabeto, cuando se aprende el lenguaje del alma todo es posible, la comunicación es segura y la comprensión de lo esencial de la vida se hace más fácil.
Esta es la gran diferencia de un servidor que, por muy modesto que parezca en apariencia, lleva consigo "el lenguaje del alma", la expresión más pura a la que pueda aspirar un ser humano. Esta es la gran clave para entender a un servidor o para transformarse en uno de ellos.
cee-m.nf
Se conocen dos tipos generales de temperamento: el optimista y el pesimista. Las enfermedades del optimista asumen, por lo general, las características de una cierta pesadez, dolencias hepáticas, o males derivados de la corpulencia. Estas enfermedades son el resultado de una excesiva indulgencia -demasiado de esto, demasiado de aquello- con una general despreocupación por las consecuencias, todo lo cual conduce a una especie de degeneración adiposa.
Los excesos del pesimista son de índole negativa. Abrumada por privaciones de diversos tipos, la naturaleza cae víctima de la carencia o falta de algo. El pesimista puede muy bien ofrecer un aspecto enjuto y hambriento, un carácter agrio y articulaciones reumáticas; abandonado por los dioses tutelares del alegre Júpiter, es asistido por los espíritus del sombrío Saturno. Su enfermedad es un desgaste, un resecamiento, una pérdida del color y de la agresividad, hasta que queda poco más que un fantasma.
Casi todas las personas, con los años, se inclinan a una de estas dos tendencias. Es posible que culpen a las estrellas por esta proclividad, pero si bien los astros pueden conferir inclinaciones, siempre esta en el individuo el poder de determinar si responderá o no a dichas tendencias. Indagine escribió: "Las estrellas influyen tan suavemente sobre nosotros que si nos dejáramos guiar por la razón, la influencia de los astros resultaría nula". Pero si es necesario que el hombre muera por algún desequilibrio, es preferible que lo haga por efecto del optimismo; ya que si bien ambos finales le son igualmente desagradables, el optimismo es menos perjudicial para el medio ambiente.
¿Quién -preguntaba el melancólico Burton- está libre de pasión, ira, envidia, descontento, temor y pena?" ¿Quién no padece de esta enfermedad? Por tanto, acaso una enfermedad es otra cosa que (como la definía Gregorio Tolosano) "una disolución o perturbación de la alianza corporal concertada por la salud"? La normalidad no es simplemente la armonía de las partes físicas; debe ser resultado de un ajuste entre el cuerpo y la naturaleza superfísica, cuyas diversas partes se reúnen bajo la común denominación de "alma". La enfermedad puede surgir de una obstrucción de la corriente vital, o de una desviación de la misma hacia algún fin mal escogido. Mientras persiste la normalidad, la enfermedad no puede sobrevenir. Si bien la carne está siempre cargada de males, éstos no brotan mientras la naturaleza esta en estado sobrio. Por tanto la virtud de la sobriedad no debe subestimarse pues es el patrón de toda realización.
Juzguemos cómo, por ejemplo, desde el punto de vista geográfico, el progreso del hombre se cumple en las zonas templadas donde, favorecidos por la benignidad de los extremos, los opuestos se fusionan agradablemente. ¿Quién puede imaginar el surgimiento de un gran sistema ético en los polos o en el ecuador, donde constantemente abruman al hombre los excesos del frío o del calor? El esquimal tiene que luchar tan agotadoramente con el medio, simplemente para sobrevivir, que cuenta con poco tiempo o energía para buscar la perfección de sus cualidades espirituales. El indígena de los climas tropicales, por el contrario, se rinde a la indolencia por la influencia debilitadora del calor y por la abundante prodigalidad de la Naturaleza que soluciona sus más mínimas necesidades.
Lo mismo sucede con los temperamentos. Una predisposición frígida resulta bloqueada a través de la privación, y una índole cálida lo es a través del exceso. La filosofía es la zona templada de la mente donde abundan esos frescos y placenteros bosquecillos en los que tanto gustan vivir los hombres sabios, reunidos en confraternidad racional. Bien se dice que lo suficiente es tan bueno como un festín, y quienes poseen una mente que les permite contentarse con la moderación, son más ricos que los más opulentos sueños de un Creso. Cierto epicúreo, al ver un día casualmente a un desconocido que vagaba por el jardín de los sabios, le dijo estas palabras: "Buen hombre, hay preparado un banquete, os ruego que os unáis a nosotros en esta suntuosísima comida. Somos epicúreos y nuestra filosofía predica la indulgencia.
Creemos que la sabiduría consiste en consagrar nuestras vidas al logro de la satisfacción de todos nuestros deseos; Venid y hartaos en nuestro festín." Con el apetito estimulado por la descripción que de la comida hiciera el anfitrión, el desconocido lo siguió al recogido bosquecillo donde varios filósofos se hallaban sentados humedeciendo pan duro en tibia leche desnatada, que compartían de un cuenco ordinario de barro. Con gesto grandilocuente el epicúreo señaló la frugal comida y dijo con una sonrisa: "Desechad toda moderación y no os avergoncéis de vuestra indulgencia". Con asombrada referencia al patético festín, el caminante preguntó: " Llamáis al pan con leche festín? "El epicúreo movió negativamente la cabeza y dijo con seriedad:" ¿Acaso no es suficiente una comida generosa? ¿Puede el hombre comer más de lo que soporte su estómago, y, hay comida más tentadora que la que, fácilmente digerida, libera las energías para las tareas más nobles del aprender?
Nosotros, los epicúreos, servimos a nuestros deseos. Realmente satisfacemos nuestros más mínimos caprichos y nos permitimos los más ínfimos antojos, pero, a través del conocimiento, hemos llegado a desear sólo lo necesario. Nuestros caprichos condicen con nuestros deseos, y nuestros antojos son limitados por la prudencia natural. El hombre sólo es feliz cuando lo que desea está dentro de sus alcances, pues la apetencia de imposibles genera la mayor desdicha. Entre todos los hombres, nosotros somos los únicos que poseemos cuanto deseamos, simplemente porque hemos decidido prescindir de aquello que no podemos tener. Gozad, hermano, de nuestra sobriedad, y cuando partas recuérdanos por nuestro modo de satisfacer nuestras cualidades internas."
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Manly P. Hall
Evaluación |
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Preparado por Serval