Símbolo de la O.T.O.Orden de Templos Operativos

 

El contacto con el maestro

"Cuando el discípulo está preparado, el Maestro aparece." Koot Humi
 
“Ciertos factores que rigen la relación del Maestro con el discípulo son gradualmente reconocidos y empiezan a regir cada vez más la vida del discípulo:

1º. Reconoce que los puntos de contacto con su Maestro están regidos por la emergencia y la necesidad grupales, y tienen que ver con su servicio grupal. Paulatinamente se da cuenta que su Maestro podrá interesarse por él, sólo hasta donde su alma pueda ser utilizada en el servicio, por medio de la personalidad en el plano físico. Empieza a darse cuenta que Él trabaja con su alma y que ésta y no el yo personal, está en relación con el Maestro. Por lo tanto su problema, pro­blema de todos los discípulos, se va acla­rando cada vez más, el cual consiste en mantener abierto el canal de comunica­ción entre el alma y el cerebro, mediante la mente, de modo que el Maestro pueda comunicarse inmediatamente y con facilidad. A veces tiene que esperar varias semanas antes de poder ser oído por el discípulo, porque el canal ascendente está cerrado y el alma no está en relación con el cerebro. Esto sucede especialmente en las primeras etapas del discipulado.

2º. Descubre que él mismo cierra la puerta en la mayoría de los casos, mediante el psiquismo inferior, la incapacidad física y la falta de control mental; en consecuencia halla que debe trabajar cons­tante e incesantemente con su yo inferior.

3º. Percibe que una de las primeras cosas que debe hacer es aprender a discriminar entre:
Los tres son indiferentes y es fácil con­fundirlos especialmente al principio. La guía más segura para los aspirantes cuan­do hacen contacto con una vibración y estímulo superiores, consiste en suponer que quien hace contacto con ellos es su propia alma, el Maestro en el corazón, y no (algo muy halagador para orgullo de la personalidad) que el Maestro trata de llegar a ellos.
 
La vida del discípulo es un gradual y firme avance hacia el centro, pues los discípulos aceptados son definidamente parte de la Jerarquía. La Jerarquía es un lugar de fusión de todas las almas, en los niveles superiores del plano mental y progresará hacia el centro de fusión en la medida en que una persona sea impresionada y controlada por el alma y luego se identifique con ella. A medida que se acreciente su amor por la humanidad y disminuya el interés en sí mismo, así pro­gresará hacia ese centro de luz y amor, donde los Maestros residen como seres espirituales." (El Alma, La Cualidad de la Vida, pág. 136/7).

 

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