oto.gif (1935 bytes)

Temas estimulantes

 

                ¿DÓNDE ESTA EL MAESTRO?
 
    Pido disculpas si empiezo diciendo lo siguiente “¿Donde está el Maestro?” Suena como esa película llamada "¿Dónde está el piloto?", película en que se produce una situación complicada, un pasajero, ser humano con muchos temores  y frustraciones venciendo finalmente grandes limitaciones logra tomar el mando del avión en que viajaba con un número determinado de personas y conducirlo hacia el aeropuerto.
 
    Podría tomarse como una analogía, ya que siento que es parte de aquello que todos somos capaces de hacer o lograr, es decir vencer grandes o pequeños obstáculos que nos permitan avanzar en este camino de evolución espiritual.
 
    Todos hemos tenido un guía a través de nuestra vida, cuando vamos creciendo, tanto los padres como los profesores van conduciendo y determinando comportamientos, conductas en nosotros, que en esta etapa, tal vez no logremos tener muy claras debido a la falta de percepción de nuestra realidad.
 
    Cuando finalizamos la etapa de la enseñanza secundaria tenemos a esa fecha, condicionamientos, formas culturales y sociales de relacionarnos, además de algo definido para hacer con nuestra vida en el futuro. “Algo” conocido como una Carrera a seguir.
 
    Nueva etapa que también estará organizada por personas encargadas de dirigir una vez más nuestra vida, pero en esta oportunidad más concientes de la realidad que estamos viviendo y para que la estamos viviendo.
 
    Creo que nadie se ha formado solo, siempre en la vida alguien se ha encargado de guiarnos. Pensar en lo que somos o sentirnos autosuficientes para decir que no hemos necesitado de alguien, o decir que conducimos la vida por sí solos... es la mentira más grande.
 
    Pareciera que hasta el momento de lograr tener un título de “algo” se acabara la posibilidad de tener guías en nuestro camino, pero no es así. No basta con seguir las etapas señaladas como si estuviéramos saltando obstáculos para ganarles a otros. Pienso que es cuestión de “Vocación”.
 
    En mi familia, mi padre, mi madre, dos hermanos y yo somos profesores y no porque fuéramos influenciados por ellos, “simplemente sucedió”. En mi caso particular, cuando era niña y se preguntaba que sería “cuando grande” respondía “auxiliar de vuelo o traductora”, soñaba con viajar, conocer otros países, etc. Sin embargo, cuando finalicé mi enseñanza secundaria, ocurrió una situación que determinó mi vocación. Una dama, siendo directora  de una escuela básica, quién me conocía desde la niñez, confió en mí y en mis capacidades y me llevó a trabajar en aquello que ha sido mi realización, ser “Maestra” como me dicen mis alumnos. Hasta hoy, me alegro de haber aceptado ese reto y tener la inmensa responsabilidad de guiar a tanto pequeño, en ese entonces y a tanto joven que cree en mi trabajo, en lo que soy actualmente.
 
    Me he referido a la vocación y no tanto al conocimiento porque siento que la primera es parte fundamental para que un Maestro o a un guía se le crea, ya que las cosas hechas de esta forma salen del corazón, cuando nos brindamos o nos ofrecemos a otros en forma desinteresada es indudable que ninguna riqueza material podrá compararse con la tremenda riqueza espiritual que se obtiene para si mismo y con los demás.
 
    Tiene que nacer, tiene que sentirse, no es importante tan solo decirlo, hay que ser creíbles a los demás y por supuesto a uno mismo. No podemos actuar guiados por otros intereses, de poder, egocéntricos, de logros materiales, en fin tarde o temprano,  perderemos credibilidad ante los demás y el desmoronamiento personal será inevitable.
 
    Haciendo un análisis cualitativo de mi vida en cuanto a mis guías, debo decir  nuevamente que soy “afortunada” y además por el hecho de ser guiada en este camino espiritual que esta llenando mi vida, por mi máximo MAESTRO SERVAL, me hace sentir reforzada al darme cuenta que voy bien y que no estoy sola.
 
    No es tarea  fácil llegar a ser un Maestro, se dice que quién sabe más, es natural que deba enseñar a quien sabe menos.
 
    La tarea de un Verdadero Maestro necesita de la dedicación por servir, por ayudar a otros a ver, a crecer, a obtener sus logros respecto de lo que quieren, lograr una comunicación de “alma a otra alma”. Para llegar a ser Maestro Espiritual se debe haber alcanzado una mayor evolución, es decir, haber alcanzado un desarrollo espiritual más alto, ser un alma con mayor preparación, con más experiencia que la mayoría.
 
    Una vez despiertos en nuestro camino de Iniciados, surgen muchas  preguntas que no puede responder cualquier persona, son muchos los misterios que se suceden a cada momento, justo frente a nuestra nariz y es aquí donde necesitamos al Maestro (que vive en Curacaví) para que nos ayude a develarlos.
 
Sólo puede concluir que me siento gratificada por haber llegado a la Escuela y sentir que cada día encuentro más claro “el quién soy y para donde voy, ¡¡gracias a ustedes!!
 
 Preparado por MÓNICA MATURANA.VONSCHONBORN.
13 marzo de 1996                                                       

Nos gustará recibir sus comentarios: